La capacidad para resolver problemas es uno de los factores más característicos del desarrollo cognoscitivo de la persona y evoluciona conforme estas adquieren mayor nivel de conocimiento y capacidades básicas, ya que pone en juego una serie compleja de procesos e implica tanto las estructuras cognitivas como las socioeconómicas. En consecuencia la capacidad para resolver problemas se caracteriza por evidenciar:
a) Una multidireccionalidad de la transferencia. Si bien
todo tipo de capacidad está caracterizada por ser transferible el resultado, el
resolutivo es quizás es el mayor cobertura, por cuanto su naturaleza es
estrictamente instrumental, y puede ser aplicable a situaciones tan vastas, que
no se le conoce límites, tanto así que algunos sugieren que la enseñanza de
cualquier materia puede traducirse a situaciones problemáticas, que es
precisamente una técnica que se conoce como “Enseñanza en base a problemas”
b) Todo pensamiento resolutivo se encuentra estrictamente
contextualizado: Los conocimientos que se requieren para identificar,
caracterizar y conceptuar un problema
corresponde a un campo particular del conocimiento de técnicas específicas para
la solución.
c) El pensamiento resolutivo es de orientación divergente.
Es necesario que los estudiantes puedan resolver un problema de diferentes
formas (desempeño de comprensión); de allí que su énfasis en la enseñanza para
la resolución de problemas matemáticos no está en hallar el resultado, sino en
el “razonamiento” que el estudiante utiliza para resolverlo.
d) El pensamiento
resolutivo implica la capacidad metacognitiva. Se requiere de un control
ejecutivo de los procesos de pensamiento puestos en práctica, para detectar que
la estrategia adaptada lleve a la solución buscada. Es decir, ¿Cómo saber que
el camino o ruta nos está llevando al destino que deseamos? , si no tenemos
ciertos indicios para comprobar que estamos yendo por la ruta apropiada,
podemos llegar a una meta distinta a la que buscamos.
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